10 diciembre 2006

El Cardo

Un alimento típico navideño.
Podemos encontrar cardo fresco desde otoño a principios de primavera. Actualmente, se cultiva en huertas (terrenos fértiles) de los países mediterráneos y de Sudamérica. Se puede consumir de diversas maneras: crudo en ensalada, hervido o al horno, rebozado, con salsa bechamel y un majado de almendras...
La composición nutritiva del cardo es muy parecida a la de la alcachofa. El componente mayoritario es el agua, seguido de hidratos de carbono constituidos en su mayor parte por inulina. El contenido de fibra no es muy elevado. Respecto a las sales minerales, el cardo es muy rico en calcio (aunque de difícil absorción), magnesio y hierro (de peor absorción que el de alimentos de origen animal). Su bajo aporte calórico hace que pueda ser incluido en las dietas de adelgazamiento, siempre que vaya aliñado con el mínimo de aceite.
Por sus propiedades nutritivas, ejerce una notable acción protectora sobre el hígado: aumenta la secreción de bilis, contribuyendo a descongestionar el hígado. Al ser la bilis más fluida, la vesícula biliar se vacía con mayor facilidad y existe menor tendencia a la formación de cálculos biliares.
Por otro lado, dado su contenido de inulina (sustancia que no precisa de la presencia de insulina para su metabolización en el organismo), es un alimento muy adecuado para personas diabéticas.

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