Esparragos de Navarra

Llegan con la primavera, estación en la que comienzan a brotar los tallos. Los avezados y especializados agricultores del espárrago, adivinan por dónde van a romper las cuarteadas y áridas tierras y con acierto y ciencia aprendida a base de muchos años extraen ese regalo inmaculado. Hay que cuidar que no salgan a la superficie, que ni siquiera asomen, pués en cuanto entran en contacto con el sol se vuelven verdes, trigueros. Aún calientes hay que cuidarlos, tratarlos con rapidez, pues en seguida se endurecen, y pierden aromas y sabores.
Y donde mejor reciben el correcto tratamiento es en la fábrica, donde se clasifican por "calibre" (tamaño), se lavan, pelan (manual o máquina), se igualan, escaldan y enfrían rápidamente. por último se clasifican por tamaños y se envasan, listos para ser consumidos.
Han de ser prietos y rígidos, de yemas bien cerradas. Al tomarlos en la mano han de resultar pesados y de tierna carnosidad. En crudo, al partirlos con un golpe seco, deben tener un corte limpio, donde se vea una carne jugosa y húmeda.
Podremos encontrar así espárragos:
Enteros. Más de 12 cm.
Cortos. Entre 7 y 12 cm.
Yemas. Entre 2 y 7 cm.
Extragruesos. Con un diámetro
superior a los 19mm.
Muy Gruesos. Diámetro entre 14 y 19 mm.
Gruesos. Entre 1 1 y 14 mm de diámetro.
Medios. Entre 9 y 11 mm.
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